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Mar.

Desde un rincón de Pichidangui comencé a escribir esta crónica, el único sonido que se escuchaba era el del mar que golpeaba las rocas queriendo desbordarse. El tema era escribir algo, pero las ideas se perdían en intento de comprender al mar.

Me quedé en aquella idea intentando establecer contacto con alguna explicación. Mi silencio se perdía mayormente con el mar. ¿Qué intentaba decir?,  no lo sé. Quizás quería decir: “soy el mar” con una voz potente, que salía,  desde sus entrañas.  Esa debió ser la primera vez que escuche al mar hablar. Ese sonido no lo olvide nunca y es el sonido que más me ha cambiado la vida de tal manera que no quiero dejar de oírlo.

Giorgio Damone

~ por esta22 en Mayo 1, 2008.

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